Fallados los IG NOBEL 2007

Publicado: octubre 8, 2007 de elvenbyte en Fragmentos en Negro

Premio a la bomba gay, la vainilla de caca de vaca, y la viagra ‘anti-jet-lag’

Los premios Ig Nobel son a los premios Nobel lo que los premios Razzie son a los premios Oscar; o sea, su parodía. Cada año, y por las mismas fechas que se conceden los Nobel, la revista humorística científica ‘Annals of Improbable Research’ (AIR; es decir, ‘aire’ en mayúsculas) premia las investigaciones científicas más disparatadas, inútiles o, simplemente, sorprendentes. Los premios se llaman Ig Nobel porque en inglés esas dos palabras juntas significan ‘innoble’.

Lo realmente interesante de los premios Ig Nobel es que los estudios premiados son serios. Es decir, han sido publicados en revistas científicas serias -quizás no de primera línea-, por científicos serios, y como resultado de investigaciones serias. O, al menos, eso se supone.

Los premios fueron entregados en la Universidad de Harvard, una de las más prestigiosas del mundo. Este año los galardonados han sido los siguientes:

El premio Nobel Ig de la paz se lo llevó el Laboratorio de la Fuerza Aérea Patterson Wright, en Dayton (Ohio), que sopesó la posibilidad de fabricar una ‘bomba gay’ para provocar la homosexualidad en el enemigo y con ello minar la moral y la disciplina de las tropas. El proyecto fue presentado con toda seriedad en 1994, con un presupuesto previsto de 7,4 millones de dólares, según un documento secreto que salió a la luz en 2005.

España ha ganado un premio Ig Nobel. En concreto, en ‘lingüística’. Juan Manuel Toro, Josep Trobalon y Nuria Sebastián Gallés, de la Universidad de Barcelona, realizaron un fascinante estudio que demuestra que las ratas a veces no distinguen entre el japonés y el holandés cuando las personas hablan esas lenguas al revés.

El galardón de ‘aviación’ se lo llevaron los argentinos Patricia Agostino, Santiago Plano y Diago Golombek, por descubrir que los hamsters se recuperan mejor del desfase horario si previamente toman Viagra.

Aunque las posibilidades médicas del anterior estudio son considerables, AIR ha decidido otorgar el premio Ig Nobel de ‘medicina’ al británico Brian Witcombe y el estadounidense Dan Meyer por un análisis de los efectos secundarios de introducirse espadas por la garganta. Llegaron a la conclusión de que ocasionaban irritaciones. Al respecto, presentaron el caso de un hombre que se hizo daño en el esófago y al que se le inflamó la membrana protectora de los pulmones “cuando le distrajo un papagayo que tenía en el hombro y que se estaba portando mal”. También relataron el de una bailarina del vientre que sufrió una hemorragia “cuando una persona le colocó billetes en el cinto, lo que hizo que se cortase con las tres cuchillas que tenía en el esófago”.

La japonesa Mayu Yamamoto ganó el premio de ‘química’ por su método para extraer esencia de vainilla de los excrementos de la vaca.

Por su parte, L. Mahadevan, de la Universidad de Harvard, y Enrique Cerda Villablanca, de la Universidad de Santiago, en Chile, fueron reconocidos en ‘física’ por su estudio sobre cómo se arrugan las sábanas.

En ‘economía’ ganó el taiwanés Kuo Cheng Hsieh, que patentó un dispositivo que lanza una red para capturar a atracadores de bancos.

La holandesa Johanna van Bronswijk obtuvo el premio de ‘biología’ por realizar un censo de los ácaros, arañas, crustáceos, bacterias, algas, helechos y hongos que residen en las camas de los seres humanos.

El Ig Nobel de la literatura (inglesa) ha recaído en Glenda Browne, de Australia, por su estudio de la palabra ‘the’ (se traduce, según los casos, por ‘el’, ‘la’, ‘los’ y ‘las’) y los problemas que causa su indexación.

Y en ‘nutrición’ ganó Brian Wansink, de la Universidad de Cornell, por estudiar el apetito de las personas, al darles un plato de sopa sin fondo en el que nunca se acababa su contenido. Wansik no sólo estuvo en la ceremonia, sino que se prestó de buen grado a hacer una exhibición pública de su invento, vestido con un espléndido delantal de cocina rojo.

Muchos de los premiados asistieron a la ceremonia y recogieron su galardón, una estatuilla sin valor de una gallina que trata de comer un enorme huevo del que está saliendo; símbolo de la pregunta de imposible respuesta de qué fue antes, el huevo o la gallina.

Imágenes enlazadas con Young & Rubicam.

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comentarios
  1. Azusa dice:

    Me ha encantado este artículo, la verdad es que a veces podrían pensar mejor a qué dedicar esos fondos de investigación…
    Por cierto, ya encontraron la respuesta a esa pregunta el año pasado:

    http://www.20minutos.es/noticia/124329/0/huevo/gallina/dilema/

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  2. Nanny-Ogg dice:

    Al menos estos trabajos sirven para que nos echemos unas risas porque para avanzar en el conocimiento humano… 😀

    Besos

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  3. elvenbyte dice:

    Azusa: Pues sí, pero es divertido por lo menos.
    Nanny-Ogg: Las risas también son importantes. Creo que nos iría mejor en el mundo si fuéramos derrochando más alegría por ahí, pero en fin…

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