El origen del vino alicantino

Publicado: abril 25, 2007 de elvenbyte en Fragmentos en Negro

En nuestra provincia fueron los iberos los que empezaron a cultivar la vid para uso familiar, aunque ya existía anteriormente en forma silvestre. Posiblemente fueron los fenicios quienes en la primera mitad del primer milenio antes de Jesucristo nos introdujeron la vid. Los romanos fueron grandes cultivadores de este fruto. Los restos arqueológicos, sobre todo en la zona del Marquesado, confirman la presencia de ánforas vinarias y de grandes “Villae”, destinadas a la agricultura de la vid, e incluso se han hallado restos de una fábrica de ánforas de este tipo. Hay noticias muy vagas de nuestros vinos en la baja Edad Media, y parece que hasta las viñas y su producción se sumergen en un pozo oscuro y profundo, propio por otra parte de esta época.

Las primeras noticias escritas nos van llegando curiosamente de poetas árabes que cantan en sus versos las excelencias de aquellos vinos, y en el libro del “Repartiment” ya hay apartados en los que se otorgan donaciones de viñas en diversos pueblos de la provincia. Pero es a partir del siglo XV cuando verdaderamente entran nuestros vinos en la historia documentada. Fernando el Católico en 1510 prohibió la distribución en Alicante de vinos procedentes de otras tierras. Felipe II en 1596 confirma el privilegio anterior: “La Collita de Vi sia la Mes principal de la qual se sustenta molta gent així principal com plebeyos”. Todos estos privilegios vienen dados para proteger el vino autóctono ya que la fama de ellos había traspasado nuestras fronteras, tal como relata Jerónimo Múnzer, que en 1492 en su libro “Itinerarium sive prereginatio per Hispaniam …”, escribe, refiriéndose a Alicante, “en la parte oriental de esta tierra elabórase mucha cantidad de vino blanco, pero es aún mas el que llaman tinto de Alicante, de gran mercado en Inglaterra, Escocia, Flandes y otros lugares de Europa… el día que paramos en la ciudad vimos en el puerto 26 naves de Vizcaya, de Flandes y de otros países que iban por cargamento de vino”.

Durante los siglos XVII y XVIII continúa con auge la producción de vino alicantino, pero sólo se podía exportar por el puerto de Alicante el producido en su término. En estos años están en plena producción los de Orihuela, Jijona, Monforte y Novelda, que curiosamente en la actualidad no tienen cultivo de vid de vinificación.

Este monopolio de 1510 se termina en 1756 permitiéndose ya la exportación de vinos procedentes del interior de la provincia, con ciertas limitaciones, y se tiene que esperar hasta el 25 de febrero de 1834 para que la liberación del comercio del vino de la provincia sea total. Y entramos ya en el siglo XIX, siglo de Oro de la producción vitivinícola de Alicante.

Prácticamente en este siglo todos los pueblos tenían superficies dedicadas a este cultivo, y se crea en Cocentaina una estación enológica.

Ha sido el nuestro un vino con “Denominación real”, vino de cardenales del Renacimiento, de reyes de Francia y de príncipes de la literatura. Tenemos testimonios valiosos y curiosos que hablan por sí solos de la fama de nuestros caldos. Veamos algunos: El Duque de Saint Simón, cuenta en sus memorias que cuando el Rey Sol, Luis XIV, de Francia, estaba a las puertas de la muerte, consumido por la gangrena, el único alimento que admitía era bizcochos mojados en vino de Alicante. El Doctor Cabanes, en su obra “Le mal hereditaire”, dice refiriéndose a Isabel de Farnesio, esposa de Felipe V, que “hacía seguir a su real marido un régimen de especias y guisos de carne y vino de Alicante, que le tenía en un enervamiento continuo, bajo el dominio de sus caricias o negativas, mediante ingredientes que reavivan el amor a expensas de la vida”.

Ha sido también el vino de las marinas más célebre así como de sus almirantes. El almirante Julio Guillen Tato escribe que el vino de Alicante, ha sido el primero que dio la vuelta al mundo, ya que acompañó a Elcano en su segundo viaje alrededor del globo. No es historia comprobada pero si es bonito creer que el voto que cumple Elcano ante la Santa Faz debió ser en agradecimiento a ese vino, que se producía en sus alrededores y que le ayudó en su largo viaje.

Estos vinos forman parte de la temática literaria: Dernboswxki, Dumas, Salgari, Davillier, Quinet y muchos más han hablado de ellos en sus libros y los añoran en su paladar. Entresacamos de entre estos autores a Alejandro Dumas, que en el capítulo LV de su novela “El Conde de Montecristo”, nos relata la visita que el conde realiza al mayor Cavalcantí, el cual para agasajarlo le da a elegir entre un Xerez, un Oporto y un Vino de Alicante, eligiendo el conde, un Alicante preferido también por el mayor, que se solidariza así con la elección de Montecristo.

Como ya hemos dicho la época de oro de vino de Alicante empieza en el siglo XIX. A mitad de este siglo el Oidium primero y la filoxera después arrasan los viñedos franceses. Se firma un tratado comercial preferencial con este país que supone un auge increíble para nuestros vinos. Llegamos a finales de este siglo a tener 93.000 hectáreas y una producción de más de 1.200.000 hectolitros. En la actualidad no superamos las 15.000 Has. y la producción es de 350.000 Hls. En 1892 se termina el tratado francés y empieza la excedencia y sobreproducción a ser un cáncer en la viticultura alicantina. En esta época se decía “Diez años más de tratado con Francia y Alicante hubiese podido enlosar con luises de oro el magnífico Paseo de la Explanada”. El maestro Azorín, en el capítulo VI de la segunda parte de “La Voluntad”, se ha referido a las consecuencias trágicas de la ruptura del tratado con Francia.

Finalmente se hace necesario hablar del afamado Fondillón, vino alicantino que ha ocupado en su historia las mejores mesas del mundo. Las únicas citas históricas documentadas actualmente, dan noticias de que la variedad Monastrell era la materia prima de este vino. Cabanilles en el año 1796, en su célebre libro, escribe, “las hojas del Monastrell, son de un verde oscuro, y las del Parrell blanquecinas por abaxo, hállanse más contiguas y en mayor número los granos de Parrell que los de Monastrell, y por eso algunos cosecheros adulteran el vino llamado de Alicante, mezclando una de las dos calidades, parecidos en color. El verdadero Alicante debe hacerse de uvas de Monastrell, y de aquellas resulta aquel vino, espeso, de un sabor dulce, con alguna aspereza, tan estimado en todas las naciones”.

En la obtención de este vino, en la huerta de Alicante y zonas costeras se limpiaban los racimos y se asoleaban. En las zonas del interior la mayor parte del Fondillón se obtenía de uvas ya muy asoleadas en la propia vid las cuales eran cosechadas bastante después de la vendimia normal; tras el pisado se pasaba el mosto con toda su casca a toneles de roble, en los que fermentaba durante un mes. La cantidad de azúcar producido con este sistema proporcionaba con facilidad vino de hasta 18º y se trasvasaba luego a toneles con solera.

En el catálogo de vinos de Maisonnave de finales del siglo pasado figuran entre otros los siguientes precios de ventas: vino Alicante Fondillón 800 francos/hectolitros, Málaga 135, Porto, 153, Xerez 204, Valdepeñas 60. Sólo viendo estos precios nos indica el prestigio del Fondillón.

Imágenes enlazadas con Celler Laureano Serres Montagut, LABASTIDA.

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comentarios
  1. Casi se me sube el vino a la cabeza… Muy interesante esta crónica que, además, me ha atraído especialmente porque yo también soy de la provincia de Alicante. Saludos cordiales.

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  2. Azusa dice:

    La verdad es que al paladar no soy capaz de distinguir un Tokay de un Don Simón… pero se agradece la lección de historia…

    Un saludo

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  3. Creo q no he probao ningun vinito d la zona, q siempre tiro a por los catalanes, afrutados como a mi me gustan

    Tomo nota pa la proxima cena q me toque preparar, q con el cuento d q soy la q cocina bien, me hacen la pelota y me embarcan siempre

    Un besazo

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  4. lamirada dice:

    Yo es que no soy de vinos, bueno el fino en la feria si q lo pruebo, ahora que empieza el viernes aqui va a ser que no lo voy a probar, ademas a mi el vino se me sube a la cabeza muchoooo, pero es interesante lo q cuentas, aunq creo q mi paladar no distinguiria jajaja, besos

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  5. botón dice:

    mmm una copita de un buen vino, compartiéndolo en amigable tertulia… es un placer de dioses.

    Me encantó tu exposición

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  6. elvenbyte dice:

    Isabelbarcelo: Entonces te habrá sentado de maravilla 🙂
    Azusa: Pues de nada.
    Yahoraquebonita: Es cuestión de que los pruebes, a ver qué tal, ¿no?
    Lamirada: Pero eso da igual, te puedes acordar y fardar con los amigos.
    Botón: Totalmente de acuerdo, y gracias.

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