Más sobre los restos de Quevedo

Publicado: abril 22, 2007 de elvenbyte en Fragmentos en Negro

El cadáver de Francisco de Quevedo se convertirá en algo más que “polvo enamorado”, gracias al empeño del Ayuntamiento de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real), al trabajo de la Escuela de Medicina legal de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y a la cojera que padecía uno de los representantes más relevantes del Barroco español. Diez restos óseos del escritor han sido recuperados de una fosa común donde se encontraban enterrados y serán alojados en algún lugar más digno, aún sin decidir, para cumplir con la “deuda histórica” —en palabras del alcalde de la citada localidad manchega— que el mundo de la literatura guarda con el célebre literato.

Un equipo de 11 investigadores de la Universidad Complutense ha conseguido recuperar e identificar, como pertenecientes al escritor, 10 huesos que yacían en una cripta de la Parroquia de San Andrés Apóstol de Villanueva de los Infantes. El cuerpo de Quevedo se encontraba entre centenares de restos de hasta 167 sujetos, algunos de ellos animales, según han determinado los trabajos científicos, que se han prolongado durante más de un año.

Todo este material se encontraba enterrado en 10 fosas bajo el suelo de la cripta, en la que se daba por hecho se encontraba el cadáver de Quevedo, aunque nunca había sido demostrado científicamente. Según diversa documentación histórica, el cadáver del escritor, que falleció en septiembre de 1645 en el Convento de Santo Domingo de Villanueva de los Infantes, fue inhumado en el mausoleo que la familia Bustos poseía en ese templo, pero un siglo después fue trasladado a la cripta de la iglesia de San Andrés Apóstol en enigmáticas circunstancias.

Los restos de Quevedo que han conseguido ser identificados corresponden a los dos fémures, una clavícula, un húmero y seis vértebras. Existe un grupo de huesos sobre los que el equipo de investigadores mantiene dudas sobre su pertenencia y sobre los que seguirán trabajando para determinar si pertenecieron o no al escritor. En cuanto al cráneo, ha sido imposible su recuperación.

Antes de comenzar con el estudio de los huesos, los científicos tuvieron que realizar un laborioso trabajo para recuperar el material que estaba enterrado bajo la cripta. En primer lugar, tuvieron que abrir en la pared posterior un hueco que permitiera acceder al recinto sin pasar por la iglesia. A continuación tuvieron que levantar el suelo por medios manuales para localizar las fosas, donde se excavó de forma minuciosa para no dañar todo el material que iba apareciendo.

Los huesos fueron encontrados revueltos, sin conexión anatómica y entre multitud de restos de madera, cuero, zapatos, telas, clavos, metales, cerámica y piedras. Una vez separado todo el material óseo, labor que supuso una criba exhaustiva de la tierra, los investigadores descartaron mediante un estudio antropométrico todo resto que no correspondiera con el cadáver de un varón de unos 60 años —Quevedo murió a punto de cumplir los 65—. Una selección que después fue confirmada mediante una técnica radiológica.

La falta de una muestra patrón del fallecido o de descendientes suyos hacía imposible el análisis del ADN. La clave para el siguiente paso en la identificación estuvo en un detalle más mundano: la cojera que padecía el escritor. Entre todo el material que quedaba en manos de los científicos tras la primera selección, se encontró un fémur derecho con una ostensible torsión que fue la primera pieza del puzle. A partir de ahí se consiguió seguir el procedimiento hasta recuperar otras 9 piezas óseas vinculadas a ésta y que finalmente se han identificado como pertenecientes al cadáver de Quevedo.

Las conclusiones del estudio de investigación han sido presentadas este lunes en la Biblioteca Histórica ‘Marqués de Valdecilla’ de la UCM. El director de la investigación, José Antonio Sánchez, ha explicado que ningún método científico permite demostrar al 100% las conclusiones de un trabajo de identificación forense, pero según ha manifestado “se puede afirmar que éstos son los restos de Quevedo”. Además, según ha señalado, la Real Academia de Medicina ha ratificado los resultados.

A la rueda de prensa convocada para presentar las conclusiones han asistido los directores de la investigación, José Antonio Sánchez y Andrés Santiago, el rector de la UCM, Carlos Berzosa, y el alcalde de Villanueva de los Infantes Mariano Sabina. La financiación de la investigación ha corrido a cargo del Ayuntamiento de la citada localidad manchega y de la Junta de Comunidades de Castilla La-Mancha. El coste total no ha querido ser desvelado ante los medios, porque en palabras del regidor “en cualquier caso ha sido insignificante, en comparación con el resultado conseguido”.

Queda por decidir ahora qué se va a hacer con los restos del escritor. No obstante, el alcalde de Villanueva ha adelantado que ya se está preparando una placa y un arcón donde serán depositados, aunque el destino final dependerá del acuerdo al que lleguen el Ayuntamiento de Villanueva y el obispado. La idea es que se queden en este municipio, algo que sin duda será un acicate para el turismo en una localidad manchega que cuenta con 6.000 habitantes y que, según ha dicho su alcalde, “siempre ha sentido a Quevedo como un vecino suyo”.

Y en un alarde de mordacidad, que hubiera despertado la admiración del mismísimo Quevedo, el alcalde se ha atrevido a proponer una “modificación del código penal” para que se estipule como “delito” el no acudir, al menos una vez en la vida, a Villanueva de los Infantes para conocer ‘in situ’ la tierra que vio morir al genio del Barroco, cuya cojera ha permitido tres siglos y medio después, la recuperación de su memoria.

Imágenes enlazadas con La linterna del traductor y Portal Fuenterebollo.

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comentarios
  1. David Santos dice:

    Gracias por compartir tu trabajo con nosotros, es un trabajo muy importante.
    Hasta siempre.

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  2. Azusa dice:

    Mira el alcalde qué listo, jajaja…

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  3. persio dice:

    Polvo enamorado… ¡y encontrado!

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  4. elvenbyte dice:

    David Santos: De nada.
    Azusa: Pues sí, mira que…
    Persio: Sobre todo encontrado 🙂

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  5. Diego J. dice:

    Hombre, el delito debería estar en no leerlo, no en dejar de contemplar un arcón… Si Quevedo levantase la cabeza, corría a gorrazos al alcalde a pesar de su cojera.

    Saludos.

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  6. elvenbyte dice:

    Diego J.: Pues mira, en eso tienes razón.

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