Miguel Delibes: «El revanchismo debemos enterrarlo, pero antes a los muertos»

Publicado: marzo 17, 2007 de elvenbyte en Fragmentos en Negro

Miguel Delibes aterrizó como un meteorito en el mundo literario español, con dos ojos ávidos, grandes, abiertos, como platos, para otear el horizonte. Era el año 1947, y acababa de ganar el premio Nadal con «La sombra del ciprés es alargada» -que reedita Destino para celebrar sus sesenta años de éxito ininterrumpido-. Conforme avanzaba en su aterrizaje, los ojos de Delibes iban acostumbrándose a ver un mundo devastado, con grandes hogueras dispersas y un olor acre entre pólvora y carne quemada. Era el paisaje después de la batalla. Los pequeños grupos que se concentraban ante las hogueras, de gente muy joven, estudiantes tal vez, le miraban de refilón y comentaban: «¿De qué nido habrá caído ese muchacho?».

Hace más de medio siglo, cuando pergeñaba «El camino», Delibes descubrió que se podía hacer literatura escribiendo sencillamente, de la misma manera que se hablaba. «No eran precisas las frases o construcciones complicadas. No se trataba de hacer literatura en el sentido que los jóvenes de mi tiempo entendíamos en el lenguaje rebuscado y grandilocuente, sino de escribir de forma que el texto sonara en los oídos del lector como si lo estuviéramos contando de viva voz».

Delibes se ha pasado más de seis décadas siguiendo el rastro de las palabras y expresiones ajenas, para intentar encontrar las suyas propias: «Y a estas alturas -dijo en el Congreso de la Lengua de Valladolid 2001- puedo decir que, en buena medida, una manera de ser es una manera de hablar».

Tras ganar el Nadal, a un «bautista» le dio por afirmar que Delibes era un escritor de «la inmediata posguerra», pero él se sentía más próximo al equipo de «los niños», junto a Sánchez Ferlosio, Fernández Santos, Castillo Puche, Ignacio Aldecoa, Carmen Martín Gaite, Josefina Rodríguez, José María de Quinto, Medardo Fraile…

El primer encuentro de «los niños» fue en un autobús, camino de las Lagunas de Ruidera, en una excursión en la que pasaban las noches distribuidos en las casas de los campesinos de cada pueblo. «Eran unas charlas divertidísimas pues, entre tantos narradores imaginativos e inteligentes, no faltaban detalles que nos hacían morir de risa».

Sesenta años después, hoy, no faltan detalles que nos hacen respirar un aire atrozmente mefítico, aunque dentro de medio siglo nadie se acordará de los «nacionalismos» con zeta, ni de memorias históricas/histéricas. En 500 años quedará la imaginación y permanecerá esa Castilla de 1950 donde se enjaretaba a los machos para la fiesta, se pescaban cangrejos de río con araña o retel, y se cogían lecherines para los conejos. Y seguirá leyéndose a Delibes, que da una nueva lección de Periodismo en esta entrevista que ha concedido a ABC sobre cuestiones de actualidad.

Un lector de ABC proponía que le dieran «torrijas con nata» a De Juana -cuando el criminal aún estaba en huelga de hambre- porque «quizás el sabor de las torrijas habría endulzado su alma, borrando de su mente ese espíritu criminal».

-¿La mente de un asesino de 25 personas está tan corrompida que ni siquiera una torrija podría provocar su arrepentimiento?

-Es posible.
-«Las pistolas pueden matar a las personas, pero nunca a las ideas».
¿Sigue vigente su axioma?
-Creo que es así, pero a lo mejor me equivoco.
-¿Los seres humanos seguimos siendo incapaces de soportar un grado excesivo de realidad?
-Es que la realidad es más atroz cada día.

Delibes sentenciaba en el verano de 2004 que el aire del siglo XXI es cada día más mefítico: «Ahora dicen que los viejos nos morimos de calor. Yo creo que nos morimos de asco», ilustraba. ¿Quién hace que ese aire sea cada vez más fétido?: «La cosa está clara», dice. Sobre por qué se maltrata, se zahiere, se desprecia a España, explica: «No sabremos hacernos respetar». Llegamos a la negociación-diálogo con ETA. Las víctimas del terrorismo consideran una vejación que el presidente del Gobierno negocie con una banda de asesinos encapuchados. ¿Qué opina Delibes del «proceso de paz» encabezado por Zapatero?: «En estas condiciones no debería negociarse», señala.

-¿A la lacra del terrorismo le llegará pronto su hoja roja?
-No creo tenga esa condición en sus librillos.

-Usted es uno de los últimos mohicanos de una literatura hecha a la medida del hombre, ¿por qué cree que los seres humanos se obstinan en despenarse en los más fáciles abismos del placer y la frivolidad?

-Es más divertido.
-¿En qué educación cree?
-¡Sabe Dios!
-¿De qué manera se pueden recuperar viejos valores como la solidaridad y la comprensión?
-Con muchos Vocentos.
«La vida se nos escapa entre los dedos, la pérdida de ozono nos abrasa, la contaminación de aire y agua hace invisible la Tierra, las gentes agreden, matan, violan, descuartizan, incendian, destruyen, roban, el hombre sigue siendo lobo para el hombre», advertía Delibes al recibir el premio a los Valores Humanos de Vocento.

-¿Por qué no hemos sido capaces de evitar a lo largo de los siglos el estigma de Caín, despreciando cualquier valor a cambio de una absoluta insensibilidad hacia el mal?

-Somos malos.

En «La primavera de Praga» escribe Delibes: «He conocido en Checoslovaquia a muchísimas personas que ya en su propia carne, ya en la de sus padres, hijos o hermanos han padecido el suplicio de la represión. A ningún checo he escuchado expresiones airadas o de revancha. A lo sumo se limitan a referir su odisea…»

-¿Qué opina sobre la ley de memoria histórica en la que se ha empeñado Zapatero?
-Lo que usted dice que dije es verdad.

-Ahora pretenden que nos tiremos los muertos de la guerra a la cara unos a otros… ¿No deberíamos enterrar el revanchismo bajo siete candados?

-El revanchismo debemos enterrarlo, pero antes a los muertos.

Ortega Lara, el hombre más tiempo secuestrado por ETA, salió en defensa de las víctimas del terrorismo porque «ahora se las insulta». Recordó esa reacción al «patriotismo de las zonas templadas del espíritu» del que hablaba Azaña.

-¿Qué sensación le causó la defensa de las víctimas del terror abanderada por Ortega Lara?
-De admiración como todo su calvario.

-Los personajes de su obra abrigan algo que les falta a mucha gente: alma, que usted talla con pasión y humanidad para calar en el interior de su legión de lectores. ¿Le compensa todo eso?

-Espero que esto salga por algún sitio.

«Ante la visible crisis moral que seguimos padeciendo, los hombres de buena voluntad aspiramos a lo mismo, es decir, a que, por el hecho de serlo, todo hombre nacido de mujer llegue a la Tierra dotado de unos valores humanos que enaltezcan el planeta en que vive», vindicó Delibes.

-¿Por qué al hombre el valor no se le supone mientras que al recluta virgen que llega a la vida militar y aún no ha entrado en fuego sí se le supone ese valor?

-Hoy es preciso demostrar que los valores morales están en uno y no por casualidad.

Delibes defiende al desvalido, apuntala la naturaleza, propone la conservación de la Tierra, la paz y el amor entre los seres humanos, y lleva tan lejos esta defensa de la ley moral que interviene en el duelo de la perdiz con el cazador humano para que también reine allí la equidad, de manera que nadie quede indefenso.

-En este mundo convulso, ¿quién sería la perdiz y quién el cazador?
-La indefensión no debe existir.

En «Viejas historias y cuentos completos» (Ediciones Menoscuarto), Delibes incluye 46 narraciones y relatos cortos seleccionados de su puño y letra, y suenan tan modernos como hace veinte años.

-¿Se puede ser suficientemente moderno viviendo en los dos últimos lustros sin vivir en sí?. «He vivido sin vivir en mí», confesó -¿Ser moderno sin vivir en mí? No sé si es posible.

-Al recibir el «honoris causa» de la Universidad de Valladolid en 198, confesó: «Si yo escribo bien es porque vosotros habláis bien y yo os he escuchado». ¿El lenguaje es una virtud del pueblo?

-Exactamente.

Jorge Urdiales ha publicado «El diccionario del castellano rural en la narrativa de Miguel Delibes», en el que reúne 329 voces talladas con precisión por Delibes y que no figuran en el Diccionario de la Real Academia. Hay maravillas como el «engañapastor», un tipo rural que por el tono gris de su plumaje engaña a los pastores cuando vuela cerca de los rebaños en la hora crepuscular.

-¿Abogaría Delibes porque esa maravillosa voz, y otras como barruco («aprendiz de albañil»), cacanalona («hondo, estrecho y fuerte»), encalabrinado («engatusado»), gabusia «(cría de pececitos en las charcas»), gollipín («cinta negra que se ponen las mujeres alrededor de la garganta»)… se incorporaran al Diccionario académico?

-Para vocabulario largo, para diccionario corto. ¿No le parece?
-¿Se podrá curar la herida de la Tierra, o es crónica la patología?
-Al parecer depende de nosotros.

-En «Cinco horas con Mario», dijo usted, hay una versión de las dos Españas que sigue vigente. ¿Por qué continúa vivo ese problema?

¿Cómo podríamos borrar del mapa esas dos Españas?
-Son maneras de entretenernos.
-¿Es usted apocalíptico o integrado con respecto a las nuevas tecnologías?
-De internet pregunté el otro día si era el infierno. De verdad no sé lo que es.
-¿Cree en los blogs tan de moda o prefiere el bloc con anillas para escribir?
-Los primeros no sé lo que son.
-¿Qué supuso para usted la concesión del premio Vocento a los Valores Humanos?
-Un certificado de buena gente.
-¿Cuál es el valor de Miguel Delibes visto por Miguel Delibes?
-Por lo visto para escribir sirve.

Imágenes enlazadas con Guías de lectura, Limiar Libros, Ecos Diarios Necochea y Obra Social – Caja España.

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comentarios
  1. MARGA dice:

    BUENAS..

    HE FLIPADO CON LA ENTREVISTA. DEBE SER UN TIO MUY INTELIGENTE PORQUE SE MOJA LO JUSTO EN TEMAS DE ACTUALIDAD Y ADEMÁS CON BUEN GUSTO.
    ME LLAMA LA ATENCIÓN LO MUCHO QUE HABLA (ESCRIBE) EL PERIODISTA QUE LO ENTREVISTA Y LO POCO QUE CONTESTA EL PROTAGONISTA, PERO TIENE VARIAS PERLAS COMO SE PUEDE APRECIAR EN EL ROTULO.
    CON PERSONAS COMO ESTE SEÑOR OTRO GALLO NOS CANTARIA EN ESTE PAIS EN ESTOS MOMENTOS…

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  2. MARGA dice:

    Por cierto no tiene nada que ver con la entrevista, pero no puedo más, me anula la actividad normal de mi día a día, tengo un ahogo en el pecho constantemente, me nubla la razón, no puedo pensar con claridad y además la curiosidad me mata,…
    por favor, por favor,…quien es javier zapata glisser, y de que va su rollo,..
    Necesito una presentación formal.
    Y sin más me despido de nuevo.

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  3. lully dice:

    Escribir sencillo es una de las cualidades de los mejores escritores del mundo.
    Loable que lo destaques y en un estilo ameno.
    Un abrazo afectuoso!

    He vuelto, las reflexiones al desnudo seguirán, he reaparecido con mi blog.
    Un abrazo afectuoso!

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  4. Azusa dice:

    Cuánto podrían aprender unos cuantos político de Delibes

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  5. elvenbyte dice:

    MARGA: Pues sí, tienes razón, a pesar de lo que fue en tiempos del franquismo. Pero se ha hecho un hombre de nuestra época, a pesar de todo. Respecto al chico este…, en fin, lo que hemos hablado.
    Lully: Me he dado cuenta. No me esperaba menos de ti, y otro abrazo. Bienvenida de nuevo a la blogosfera.
    Azusa: Por eso, precisamente, he encontrado el artículo tan interesante.

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  6. Nanny-Ogg dice:

    Vale, lo acabo de confirmar: soy tonta pero tonta. A mí, con todo mi respeto a este escritor, me da la impresión de que no ha dicho absolutamente nada. No ha contestado nada. O eso o es tan críptico que mi inteligencia no me alcanza.

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  7. elvenbyte dice:

    Nanny-Ogg: A veces sólo hay que saber leer entre líneas. Tú no tienes un pelo de tonta, lo sé por las cosas que dices en tu blog. Te lo aseguro.

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