Un cerdo menos

Publicado: diciembre 13, 2006 de elvenbyte en Fragmentos en Negro

http://www.globecartoon.comEl ex dictador chileno Augusto Pinochet murió este domingo a los 91 años en Santiago, una semana después de sufrir un infarto cardíaco, sin haber sido condenado por ninguno de los actos denunciados durante su régimen de 17 años, que dejó más de 3.000 desaparecidos.

Santiago de Chile, 10 dic (EFE).- Augusto Pinochet, que murió este domingo, marcó a fuego e impregnó de temor a dos generaciones de chilenos durante los 17 años que gobernó, tras derrocar hace 33 años al socialista Salvador Allende.

El 11 de septiembre de 1973 Pinochet instaló cruentamente en Chile una dictadura que rompió 150 años de historia republicana y cambió la vida de sus habitantes.

La imagen de La Moneda en llamas, de los estadios convertidos en prisiones y de hogueras alimentadas por miles de libros quedaron para siempre en la retina de los chilenos.

En menos de un mes, todas las instituciones democráticas, que enorgullecían a los chilenos, se extinguieron a fuerza de bandos militares y decretos.

El mismo día del golpe, mientras Salvador Allende moría en La Moneda, los comandantes en jefe se constituyeron como Junta Militar, declararon el país en “guerra interna” y decretaron el estado de sitio, que se prorrogó, salvo breves paréntesis, hasta 1987.

Augusto Pinochet, José Toribio Merino, Gustavo Leigh y César Mendoza asumieron así el poder total ante un país estupefacto, dividido y atemorizado.

Disolvieron el Congreso, proscribieron los partidos políticos y los registros electorales fueron incinerados, controlaron las universidades y la cultura sufrió un violento “apagón”, que se encendería nuevamente, poco a poco, a contrapelo de la represión y la censura.

Pinochet, que se declaró jefe de la Junta, ejerció el poder con mano de hierro hasta 1990, años en los que implantó un modelo neoliberal a ultranza que si bien saneó la economía y acabó con la inflación, dejó más de 5 millones de pobres, según cifras oficiales.

Junto con la “revolución económica”, la dictadura impuso una doctrina basada en la seguridad nacional que se tradujo en la persecución y encarcelamiento de miles de personas, lo que se convirtió en el estigma del régimen militar.

Más de 3.000 personas fueron asesinadas o desaparecieron, decenas de miles sufrieron la prisión y la tortura y unas 300.000 huyeron a otros países.

El miedo se hizo carne en los chilenos y se utilizó como eficaz medio de control de la población.

El 14 de junio de 1975, Pinochet oficializó la creación de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), que funcionaba de hecho desde 1973 y fue la encargada de la “guerra sucia” contra los opositores.

Ejecuciones sin juicio, desaparecidos y muertos en falsos enfrentamientos se volvieron prácticas habituales.

Paralelamente, sin embargo, nacieron organismos que protegieron a los perseguidos y denunciaron las violaciones a los derechos humanos, al amparo de la Vicaría de la Solidaridad de la Iglesia Católica.

“Los primeros meses no podíamos ni dormir (…) La búsqueda de nuestros familiares nos permitió conocer día a día lo que en nuestro país pasaba”, dijo a Efe la secretaria de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Viviana Díaz.

“Fuimos los testigos diarios de esa pesadilla. No había un día en que los pasillos de la Vicaría no estuvieran llenos de gente buscando a los suyos”, subrayó.

http://www.quepasa.com

Años en los que una justicia “obsecuente”, según los organismos humanitarios, aprobó sólo uno de los más de 5.000 recursos de amparo que presentaron los familiares de las víctimas.

Mientras la DINA se encargaban de la “guerra interna”, Pinochet delegó en un equipo de economistas neoliberales la estabilización de la economía.

El marco de ese modelo fue la Constitución de 1980, que consagró la inamovilidad de los jefes de las Fuerzas Armadas y la designación de senadores institucionales, entre otros “amarres” que a la democracia le costó desmantelar.

En el plano social, desde 1983, en coincidencia con un deterioro de la economía, Pinochet debió afrontar constantes y masivas protestas para exigir su dimisión y el retorno a la democracia, que fueron sofocadas a sangre y fuego.

En 1986 ocurrió uno de los episodios más complejos cuando un grupo que optó por la vía armada atentó contra el dictador, que resultó ileso, aunque cinco de sus escoltas murieron.

En 1988, después de negociaciones con sectores de la oposición, Pinochet llamó a un plebiscito que perdió y que marcó el regreso de la democracia.

Durante la transición, Pinochet negoció con los políticos para garantizar que dejaría el mando sin represalias, se quedó ocho años más como jefe del Ejército y negoció su inmunidad mediante su designación como senador vitalicio.

Como tal viajó en 1998 a Londres a operarse de una hernia, pero ahí empezó su ocaso, tras ser detenido por orden del juez español Baltasar Garzón, que pidió su extradición por los delitos de genocidio, torturas y terrorismo.

Desde su regreso a Chile hasta su muerte, su vida transcurrió entre querellas, juicios y viajes al hospital, en un ocaso que seguramente no imaginó en los días en que aseguraba que en Chile “no se movía una hoja” sin que su consentimiento.

Imágenes enlazadas con Chappate y Quepasa.

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comentarios
  1. Ana dice:

    Hola¡¡

    Yo lo que no entiendo es que después de todo lo que hizo, todavía hayan personas que lo sigan y lo veneren, mas y cuando tienen es sus manos toda la información necesaria para ver que clase de tipejo (porque gentuza así no merece calificativo de persona) que era este.

    Besotes. Ana.

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  2. Morgana dice:

    A cada cerdo le llega su San Martín…

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  3. almena dice:

    Quizá ahora encuentre la justicia.

    Un abrazo!

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  4. estel dice:

    espero que este donde este, deje ya de joder a “su gente”.
    uno menos, ahora solo falta que el resto que hicieron lo mismo o más que él, pero sin dar la cara, sean juzgados y que la justícia funcione de verdad.
    besets
    ^^

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  5. cieloazzul dice:

    Lo has dicho claro!!
    un cerdo menos!!!!!!!
    besos David:)

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  6. xisco dice:

    hacía tiempo que no me sentía así! que felicidad un carnicero menos.

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  7. Nekane dice:

    Yo pisaré las calles nuevamente
    de lo que fue Santiago ensangrentada,
    y en una hermosa plaza liberada
    me detendré a llorar por los ausentes.

    Yo vendré del desierto calcinante
    y saldré de los bosques y los lagos,
    y evocaré en un cerro de Santiago
    a mis hermanos que murieron antes.

    Yo unido al que hizo mucho y poco
    al que quiere la patria liberada
    dispararé las primeras balas
    más temprano que tarde, sin reposo.

    Retornarán los libros, las canciones
    que quemaron las manos asesinas.
    Renacerá mi pueblo de su ruina
    y pagarán su culpa los traidores.

    Un niño jugará en una alameda
    y cantará con sus amigos nuevos,
    y ese canto será el canto del suelo
    a una vida segada en La Moneda.

    Yo pisaré las calles nuevamente
    de lo que fue Santiago ensangrentada,
    y en una hermosa plaza liberada
    me detendré a llorar por los ausentes

    Me gusta

  8. Nekane dice:

    Siento no haber citado que la hermosa y sentida letra por supuesto es de Pablo Milanés y yo la he descubierto en la quebrantada voz de Serrat.
    Un beso

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  9. calma dice:

    Y a mi lo que me alucina es que tres obispos hagan el paripe de celebrar una misa para ese hijo de mala madre… y también me jode que se valla de este mundo “de rositas”, sin ser castigado por todo el mal que hizo… esperemos que la justicia divina si es que la hay le de su merecido en el otro mundo.
    Un beso David, con tu permiso te voy a enlazar.

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  10. Martha dice:

    Pues al que me gustaría recibir la noticia de su muerte es de Fidel Castro, sería muy feliz al recibir esto, porque mi novio podría salir libre de su país con toda tranquilidad, ojala pronto se nos haga, seguimos informandonos 🙂

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  11. Abril dice:

    Que arda en el infierno…

    Un abrazo, amigo.

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  12. elvenbyte dice:

    Ana: No siempre tenemos los ojos tan abiertos como para ver más allá de lo que otros quieren.
    Morgana: Ese es el espíritu del artículo.
    Almena: No sé, no sé…
    Estel: Totalmente de acuerdo.
    Cieloazul: Me alegra ver que somos tantos los que pensamos igual.
    Xisco: Pues sí, un abrazo amigo.
    Nekane: Qué gran homenaje al post. Muchas gracias amiga.
    Calma: La Iglesia, a mi, me tiene muy escarmentado. Claro que puedes enlazarme, faltaría más.
    Martha: ¿De veras crees que tanto cambiarían las cosas en Cuba?
    Abril: Pues sí…

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