LEER

Publicado: octubre 6, 2006 de elvenbyte en Musa Inquieta

http://www.juanval.netHace poco, en una de las listas a las que estoy suscrito, alguien puso un mensaje con un escrito de Juan José Millás que me pareció sumamente interesante. No pongo quién envió el mensaje porque prefiere permanecer en el anonimato, y esas cosas hay que respetarlas. Espero que os guste lo que dice.

(Artículo publicado en El País el 15 diciembre de 2000)
-Primera edición del Premio Periodístico sobre lectura-

Estoy leyendo un libro mal encuadernado en el que las últimas palabras de cada línea se pierden en las profundidades del lomo, de manera que para acceder a ellas hay que desviscerar el volumen. Al principio, pensé en devolverlo, pero me he aficionado a hurgar en él como en las interioridades de un centollo.

Las palabras rescatadas a los entresijos saben mejor que las que están a simple vista. Parece mentira que hayan inventado un libro electrónico, que por lo visto imita la textura del papel, y no hayan descubierto un libro que se pueda chupar como la cabeza de una gamba para extraerle la masa encefálica. De momento, si encuentra usted un volumen mal encuadernado, lléveselo a casa, arránquele los sesos sin escrúpulos y no dude en metérselos en la boca. A veces, para acordarnos de que las palabras tienen sabor, conviene poner dificultades entre ellas y nosotros. O leer en un idioma extranjero.

Un día, volando en una línea aérea alemana, me puse a hojear la revista de a bordo y lo entendí todo hasta que caí en la cuenta de que no sabía alemán. Ahora que tanta gente se va a estudiar inglés a Londres, hay que reinvindicar el don de lenguas, que consiste justamente en disfrutar de los idiomas con la boca. Si te relajas y no piensas tanto en el significado de las frases como en su sabor, lo comprendes todo sin necesidad de estudiar. Cuando las palabras sean un bien escaso, como el caviar, recuperaremos  el asombro de tragárnoslas y de volverlas a la boca, como los rumiantes, para masticarlas por segunda vez.

El problema es que comemos palabras a todas horas, todos los días del año. Los monjes de clausura, que sólo pueden hablar a determinadas horas, usan el alfabeto con avaricia. Cuando los vocablos son caros, se utilizan con más gusto, porque se añora su sabor. Ese niño que balbucea sus primeras palabras asombra a toda la familia, porque en él el vocabulario es todavía una rareza. Quizá usted no haya tenido ningún niño, pero si tiene la suerte de tropezar con un libro mal cosido, cuyas palabras sea preciso extraer de sus vísceras con la perversidad con que arrebatamos las huevas al salmón, tal vez adquiera o recupere el placer de leer.

Imagen enlazada con Página personal y de actividades pedagógicas de Juan Martínez – Val.

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comentarios
  1. Azusa dice:

    Pues bien mirado,quizás sí, quizás abusamos de las palabras más de lo que deberíamos y no las valoramos (yo por ejemplo, soy una cotorra empedernida)

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  2. efe dice:

    Hola amigo otra vez por este baul de la cultura, en el que me estoy aficionando a visitar.
    En uno de mis ultimos viajes creo que fue en nuestro país encontré en un pequeño quiosco un crtel que me hizo gracia.
    Decía se hablan idiomas. Despues precisaba “Por señas”.
    Efectivamente todos las personas si lo deseamos nos podemos transmitir algo, y desde luego un libro aunque este tullido siempre será algo útil y además querido.
    un saludo
    efe

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  3. churra103 dice:

    Pues Millas tiene razon . A mi me paso con un libro al que le faltaban hojas . Las palabras las puse yo, no influyo para nada , las imagine , estoy segura , pero segura que eran las palabras que habia escritas en la edicion completa.

    Besos

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  4. lo de los monjes de clausura debe ser terrible …..:)

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  5. marie dice:

    ¿Tambien a mi me invitas a visitarte en España? ja ja ja. Lindas tus publicaciones… Recibe besos tropicales…

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  6. Noa- dice:

    “Es posible conseguir algo luego de tres horas de pelea, pero es seguro que se podrá conseguir con apenas tres palabras impregnadas de afecto” Confucio

    Me maravilla día a día tu rincón.

    Saludos

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  7. Los artículos de Millás son como un helado: hay que degustarlos poco a poco con ayuda de la lengua.

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  8. Chanchiss dice:

    Amo las palabras, la fonética, el idioma. Amo leer y mi gran desgracia sería quedarme ciega y sorda.

    Un saludo.

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  9. Martha dice:

    Que bueno es leer cosas interesantes, hoy estoy tomando una copa de vino mientras estoy leyendote, buena combinacion 🙂

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  10. Suena bien…me has hecho acordar que debo dejar de escribir un poco y volver a mi libro , enorme, maravilloso, lleno de sueños…tengo tanto miedo de terminarlo!

    porque se deben terminar los libros…luego viene ese largo periodo sin leer nada, ensoñada en ala historia pasada , hambrienta de una historia nueva…Por que debo eviscerar los libros si luego quedaré siempre hambrienta de mas?

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  11. Anire dice:

    pues con lo q yo abuso del lenguaje … madre mía! eso sí, yo procuro emplearlo bien

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  12. Bohemia dice:

    ¿Que te puedo decir? Me encanta Millás…

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  13. calanda dice:

    …devorando letras, engullendo y digiriendo cada estrofa, cada párrafo, engordamos y nos hacemos grandes…yo no podría dejar de leer, pero sobre todo de escribir…dejaría de ser yo. Genial artículo. Un beso

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  14. nika dice:

    es un placer leer libros así, se convierten en laberintos, en mundos sin reglas sólo tuyos, lo he experimentado y me he hecho adicta.

    en cuanto a lo de recuperar el sabor de las palabras me parece una maravilla, el lenguaje, ese algo milagroso al cual miramos con indiferencia volverá a maravillarnos cuando aprendamos a saborearlo.

    me encantó este texto, gracias por compartirlo.

    abrazos

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  15. cieloazzul dice:

    Y es que ahora en éste mundo de vorágines lo que menos queda cierto es el culto a la lectura y a la palabra, por que vamos perdiéndo hasta el sabor de lo cotidiano…
    muchos besos:)

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  16. Dan dice:

    Odio el caviar desde pequeño… Prefiero eviscerar el silencio, que es más caro y más sabroso que las huevas de cualquier pescado para ricos. Leer como sea, aún mirando las fotografías.

    !D

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  17. Lunaria dice:

    Supongo que debe ser un engorro, eso de estar intentando descifrar las letras escondidas, pero seguro que merece la pena.
    Un libro siempre lo merece.

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  18. Beatriz dice:

    Me encanta leer y cuando el libro ha pasado por varias manos, la lectura adquiere un mayor sabor, e incluso te ofrece sorpresas entre sus páginas: fotos, recibos de compras aún en pesetas…
    Me encanta leer. Leyendo se aprende a disfrutar y a conocer el lenguaje. Intentaré saborear las palabras en lugar de tratar de descrifrarlas cuando tenga entre mis manos un libro en inglés, alemán, chino… Aunque no prometo nada :p

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  19. elvenbyte dice:

    Azusa: Jajaja, eso no es abusar, sino usar.
    Efe: Gracias. Bueno, como bien dices, comunicar es una necesidad en el ser humano, sea como sea. No en vano vivimos en sociedad.
    Churra103: Qué gran idea. Lo voy a hacer aunque sea como ejercicio, por curiosidad. Voy a coger un libro y a sustituír sus páginas por lo que hubiera puesto yo. Luego compararé.
    peggydiablexa: No quiero ni imaginármelo.
    Marie: Por supuesto. Gracias.
    Noa: Gracias. Confucio tenía razón.
    Ignatiusmismo: Es otra forma de verlo. Te iba a recomendar un libro, pero ya no lo hago. Supongo que ya sabrás cuál, jajaja.
    Chanchiss: Lo he pensado muchas veces, y se me ponen los pelos de punta.
    Martha: Si estás con una copa de vino, es que lo estabas disfrutando.
    Laura Marteau: Ni se te ocurra pensar en no acabarlo. Yo tengo tres empezados y no sé si los acabaré algún día.
    Anire: ¿Qué significa abusar del lenguaje?
    Bohemia: A mi también me gusta.
    Calanda: Gracias. Me alegro de que te haya gustado, era el objetivo. Otro beso para ti.
    Nika: No puedo concebir la lectura sin disfrutar de ella.
    Cieloazul: Estoy de acuerdo contigo, por eso trato de evangelizar sobre ello siempre que puedo.
    Dan: Me ha gustado ese punto de vista.
    Lunaria: No he visto ningún libro que no la mereciera, incluso aquellos que soy incapaz de acabarme.
    Beatriz: ¿Has probado el Book Crossing?

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