Los caballeros de La Marca (tercera parte)

Publicado: septiembre 4, 2006 de elvenbyte en El Amo del Calabozo

Todos se quedaron mirando a Gorham con los ojos como platos, aunque nadie superó la cara de Astrid. Y no sólo los compañeros, sino también los oficiales que estaban cerca y habían escuchado el comentario. Sin embargo, por extraño que parezca, el comandante siguió comiendo; como si quisiera quitarle hierro al asunto.

-Maese Gorham -dijo mientras masticaba-, no sé por qué, pero no me sorprende. Es idéntica a sir Goldwin, y no puede negar su ascendencia élfica…

El enano sonrió al entender la jugada del comandante, y siguió comiendo él también. La semielfa tardó un poco más en retirar la mirada. No sabía qué significaba el cambio de rumbo que su vida estaba tomando en ese momento, si es que estaba tomando alguno. Decidió no pensar aún en ello. De todas formas hacía mucho tiempo que no lo hacía, y consideró que aquel tampoco era el mejor momento. Ella misma, en su compromiso con el grupo, tenía un camino que recorrer, y recapacitar sobre quién era su padre no podía hacer menos que enturbiar su mente y emborronar sus recuerdos y su pensamiento. No sabía por qué, pero sentía que en aquella aventura debía tener los ojos bien abiertos, y la mente bien clara. Con un gesto de cabeza, visible para todos, que la miraban de reojo, dio por zanjado el asunto.

-Y ahora -volvió a hablar el comandante-, ya sabeís que nos dirigimos en misión de caza contra esos espectros. No sabemos porqué, pero la dama Alustriel tiene mucho interés en hacerlos desaparecer, y eso debe significar que son un grave peligro para Faerun.

-Faerun ya tiene bastantes peligros como para permitir que lleguen nuevos -se atrevió a decir la elfa, que hablaba por primera vez-. Esas criaturas no sólo no pertenecen a nuestro mundo, sino que son muy capaces de destruírlo.

-Así es. Eso es lo que se nos comunicó antes de partir -contestó sir Ibrahim-. Pero no hablemos más de nosotros y nuestra desagradable misión. ¿Ya tenéis una ruta a seguir?

-No lo tenemos muy claro… -empezó esta vez el explorador-, quizá sobre las montañas del este…

-Ahá, buena elección. Pero no sobre, amigo, sino a través -dijo de nuevo el comandante-. Conozco bien esas montañas, y están llenas de grutas que las cruzan. Atravesar las Colinas Lejanas, que es esa cordillera de ahí -dijo haciendo un gesto con el muslo que tenía en la mano-, y después los Montes Sunset, es vuestra mejor opción. Os ahorraréis muchos días de camino.

-Comandante… -dijo Duncan-, ¿cuál es la parte mala? Esas cuevas no deben estar deshabitadas…

-Así es, hombre de los páramos -contestó Ibrahim-. Esas montañas están infestadas de trasgos. Deberéis tener cuidado, o esquivar las montañas. Es decisión vuestra.

-No tenemos el material adecuado, ni las provisiones, para ir a través de esas montañas -dijo la druida.

El comandante dejó de comer y miró al grupo con admiración.

-Está claro que pensáis seguir y cumplir lo que se os ha encomendado. Eso es algo que yo admiro profundamente: la determinación -les dijo. Se giró hacia su izquierda y habló al caballero que había junto a él-. Teniente, traiga mapas de la zona, quiero indicar a nuestros invitados un proceder que estoy seguro será de su agrado.

Los compañeros se miraron entre sí, y después a sir Ibrahim, que les dedicó una cándida sonrisa.

-La forma más rápida de llegar al Valle de las Sombras y localizar a Elminister, será sin duda atravesando las montañas -empezó Ibrahim poniendo un dedo sobre ellas-. Sin embargo he de avisaros que no es la ruta más fácil, aunque sea la más corta. Esas montañas son un hervidero de trasgos. Algunos dicen que algo se cuece en ellas, pero yo no estoy tan seguro.

-Podríamos bordearlas por el Norte… -empezó el bárbaro.

-Desde luego -dijo el comandante-, pero suben mucho, casi hasta el desierto de Anauroch, y os haría perder al menos dos semanas. Las montañas tienen grutas que las atraviesan, y mucho pasos que las cruzan por encima -prosiguió, apartando los ojos del mapa, y posándolos en los compañeros-. Cualquiera de las dos vías es buena idea.

-Umhhh… -dijo Andros tocándose la barbilla-. Bueno, sin duda parece la mejor opción. Pero en esas montañas, y con tanto trasgo, no debe abundar la caza…

-Y no veo ningún pueblo entre nuestra posición y la cordillera -continuó Astrid, que había decidido unirse al estudio del mapa.

Ibrahim puso el dedo en un punto casi invisible, al Suroeste de las montañas.

-Esta es la fortaleza de Asbraun, antiguo hogar de los seguidores de Mirrodin -dijo mirando al enano-, como bien debes saber, maese Gorham.

-Ese templo lleva siglos abandonado…

-Sí, y con el permiso de los sacerdotes de Mirrodin, en Luskan, se nos ha concedido su uso, por su posición estratégica.

-Vaya… -siguió el enano-, me sorprende que esos carcamales de mi orden os hayan concedido tanto honor.

-La dama Alustriel es…, muy persuasiva -dijo el comandante, esbozando una sonrisa-. Os recomiendo que vayáis a Asbraun. Allí, con un salvoconducto que yo mismo os prepararé, os darán provisiones, y seguro que estarán dispuestos a haceros trueque. No me cabe la menor duda de que en ese saco de contención lleváis cosas que les serán interesantes.

Gorham hizo un gesto afirmativo y sonrió satisfecho.

-Bien, partiremos al amanecer -dijo el enano, dirigiéndose a sus compañeros.

-Nosotros también. Antes de separarnos te daré el salvoconducto.

La noche pasó sin complicaciones. Durmieron bien, confiados, salvo Duncan, cuyo carácter y enseñanzas bárbaras le hacían desconfiar por naturaleza.

-Que los dioses os acompañen y guíen vuestro camino -dijo el comandante, cogiendo el brazo de Gorham. El enano no contestó a la máxima, salvo por un gesto de su cabeza y una sonrisa. No estaba demasiado seguro de que eso pudiera ser posible en los tiempos que corrían.

Se separaron sin más. Ninguno de ellos miró atrás, salvo Astrid, que dio un último vistazo al brillo de las armaduras que ahora se alejaban del grupo en dirección contraria. Veía su pasado tras ella, y un futuro cada vez más incierto ante sus ojos.

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comentarios
  1. Duncan dice:

    me gusta mucho,que ganas tengo de tenerlo encuadernado, esto se tiene que publicar. Espero deseoso la siguiente entrega de la aventura.

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  2. David dice:

    Me gusta que te guste. Ana me dijo el otro día que por qué no publicarlo. Bueno, pues el problema es que no podemos utilizar, el día que se publique, la mayor parte del decorado, ni los personajes no jugadores que he incorporado, o sea Elminster, los espectros como tales, los Caballeros de la Marca Argéntea…, así que cuando llegue ese día tendré que cambiar muchas cosas en el texto. Pero tranquilo, que todo se andará, y podremos verlo encuadernado, y todos tendremos nuestra copia.

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  3. Ana dice:

    JODER QUE GANAS…!!!!

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  4. elvenbyte dice:

    Pues nada nada, un viajecito a Palma, o de ellos uno aquí, y hacemos partida…

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  5. elena {T} dice:

    Y por estos lados ya no escribes??, ya no mas historias para el calabozo??

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  6. elvenbyte dice:

    Elena{T}: Claro que sí, de hecho estoy escribiendo el siguiente capítulo, al que he llamado Asbraum, y que veréis muy pronto posteado.

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