Qué manía…

Publicado: agosto 21, 2006 de elvenbyte en Musa Inquieta

Cada mañana, antes de entrar al trabajo, mientras me tomo un cortado con la leche natural y un dónut, leo en el bar. No suelo levantar la vista del libro, pero a veces ocurren cosas que inconscientemente te llevan a levantarla, como un perfume agradable, un ruido… Lo que me ha obligado a levantar la vista hoy, no ha sido algo físico, sino como una especie de punzada, de un sexto sentido. El caso es que cuando lo he hecho he visto a una chica en la mesa frente a la mía, también leyendo un libro. No le he visto el rostro, pero parecía bastante concentrada. Esto me ha conducido a ciertos pensamientos que me han resultado contradictorios con mi habitual forma de pensar.

Existe una creencia, en los estrechos círculos literarios, que dice que la gente no lee. No solemos darle más vueltas a esta afirmación (o negación, según se mire), y la aceptamos como válida. Pero creo que no es correcta del todo. La gente sí que lee, por lo general, y cada vez más. Lo que pasa es que no lee lo que los componentes del estrecho círculo literario quisieran que leyese. Estas personas, dentro de las que me incluyo muchas veces, piensan que al leer hay que culturizarse necesariamente, y eso no creo que sea correcto. Pienso que el motivo de que los lectores conviertan El Código Da Vinci es un best seller es porque es exactamente lo que ellos están interesados en leer, porque saca al lector del tedio, porque en cierto sentido el lector aprende cosas nuevas sin darse cuenta, sin forzarlo.

La gente de los círculos literarios, en su mayoría escritores, pretendemos que el lector no lea sólo por gusto a la lectura, por afición, por escapar del mundo real…, sino para aprender, y cosas de calidad. Pero, me pregunto, ¿qué podemos considerar de calidad? La mayoría de las veces el autor que consideramos de calidad es alguien que vende muy poco, y no hablo de capacidad comercial solamente, sino porque le compran poco, porque los lectores no están interesados. Esto debería enseñarnos, a los escritores, que también hay que darle al lector lo que quiere.

Pero esto entra en conflicto con el sentido de escribir que tiene el escritor, y nos lleva a los tipos de escritor que podemos encontrarnos. En realidad son bien pocos: el escritor que escribe para vender, y el que lo hace porque le gusta. Suele ser el primero el que tiene éxito, y el segundo el que se muere de hambre o casi nunca publica. Contradictoriamente, suele tener mucha más calidad el segundo que el primero, pero por alguna curiosa extrañeza, el lector de a pie suele preferir al primero.

Todo esto nos conduce también a taxonomizar al lector. Aquí sí podemos encontrarnos muchos tipos diferentes: el lector compulsivo, el que sólo se lee un libro (siempre el mismo, vez tras vez), el que lee porque cree que tiene la obligación moral de hacerlo, el que es muy selectivo, el que no lo es tanto, el ocasional… Podría seguir citando, y de hecho me gustaría hacerlo, pero creo que con estos hay suficientes para continuar. Aunque, ahora que lo pienso, creo que algún escritor molesto con este artículo, podría decirme que de los escritores también podemos extraer un catálogo similar. Tengo que decir que no lo creo, ya que me refiero siempre a los escritores que no pueden pasar un día sin escribir, lo cual quiere decir que su producción es alta, y no ocasional. Suelen estar también dedicados a un género determinado, aunque escriban ocasionalmente en otros. Y también que aspira a cierta grandeza, si no económica, al menos de alto grado de reconocimiento.

Ahora, paso a explicar lo que entiendo por cada tipo diferente de lector.


Lector compulsivo

Hay quien lee cualquier cosa que cae en sus manos. No selecciona su lectura de forma especial. Quizás siente cierta predilección por géneros específicos, pero en general le gusta casi todo, y lo lee casi todo. A veces se pregunta por qué lee, si es sólo porque le gusta tanto hacerlo, o porque hay algún propósito especial que lo impulsa a ello. Espera encontrarlo en cada capítulo, en cada línea… Yo soy de estos, aunque estoy intentando cambiarlo, pero me va a costar y lo sé.

 

Lector de libro único

Conozco gente a la que siempre ves leyendo en el tren, en un bar, en el parque… Les ves allí, sentados, con un libro en la mano, o sobre la mesa, o sobre las rodillas. Cuando van pasando los meses, te das cuenta de que es el mismo libro, que se lo va leyendo una vez tras otra, y otra, y otra… Soy incapaz de hacer eso, pero hay a quien le funciona.

 

Lector moral

Nuestra sociedad trata de meter en la cabeza de la gente que leer es bueno, y es cierto que sea bueno. Pero la lectura debe ser algo ameno, divertido. Tiene que alegrarnos la vida, o hacernos sentir algo diferente. Sin embargo hay mucha gente que no se divierte con los libros, y los rechaza, como alguien puede rechazar una comida que no le gusta, o un genero musical que no le gusta. Esto también es bueno, nos hace diferentes a los unos de los otros, y llenan sus vidas con otras cosas, tan buenas como la lectura, o más. No hay que obligar a leer a nadie.

Pero nuestra sociedad se ha empeñado en hacerlo, y hay quien se cree en la obligación moral de leer. Les ves leer un libro sin ganas, sin ánimo de hacerlo. Y luego, si tienen suerte y se han enterado de lo que ponía el libro, hasta pueden hablar de él, pero lo hacen de forma negativa, y de ninguna manera constructiva. Esto es peor que si simplemente no leyeran. A ver si nos aplicamos el cuento, los responsables de las aterradoras campañas que he visto hasta el momento, y nos piden opinión a los que pensamos así.

 

Lector selectivo extremista (el otro es normal, a mi entender)

Hace tiempo, un gil…, me dijo que El Señor de los Anillos es un libro “infumable”, y utilizó además esta palabra, lo cual me resultó ofensivo. Me lo había leído varias veces -en aquel momento al menos tres, aunque conozco quien lo ha leído dieciséis veces-, y que alguien considere que me lectura favorita es infumable…, pues ofende. Pero me ofendió mucho más cuando, con cierto aire de prepotencia, y de estar de vuelta de todo, me dijo que debería ser más selectivo con lo que leo. Es sí es muy ofensivo, porque sugiere que la persona receptora del mensaje, no tiene capacidad para seleccionar qué tipos de lectura son buenas o malas, en cuanto a calidad, por supuesto.

Sólo era una espina que tenía clavada y que me acabo de desclavar, desahogándome por fin. No quiero que parezca que no aprecio a los lectores selectivos, que sí lo hago, pero me ha valido para explicar el del extremista. Todos deberíamos seleccionar con mucho cuidado lo que leemos, pero no llevarlo al extremo, y no sólo de un género determinado. Creo fervientemente que la base de una buena culturización es, precisamente, la diversidad en las lecturas particulares de cada uno.

 

Lector no selectivo

No confundir con el lector compulsivo, que no tiene nada que ver. El lector no selectivo podría ser perfectamente ocasional, aunque sí es cierto que el lector compulsivo, normalmente, también es un lector no selectivo.

El lector no selectivo es extraño. No suele tener un gusto especial. Se deja aconsejar por la portada, y por el texto de la contraportada (esto último no siempre). Suele olvidar pronto lo que ha leído, y deja el libro a la primera de cambio, en cuanto encuentra algún trozo mínimamente aburrido. Pero también se está culturizando. Piensa que leer es importante, y no sabe si le gusta o no hasta que empieza el libro, y puede cambiar de opinión mientras lee.

 

Lector ocasional

Hoy me levanto y cojo un libro. Lo empiezo. Hoy me levanto y paso. Hoy me levanto y voy a ver si acabo de leerme el capítulo que empecé hace tres meses. Hoy voy a empezarme otro libro, que después de ocho meses ya me he aburrido del mismo. Hoy voy a ver la tele. Hoy hago cualquier otra cosa. Hoy leo, ¿sigo con el que estoy o empiezo uno nuevo?

Esto es una aberración para cualquiera de los círculos literarios, pero yo creo que al menos lee, poco pero lee. Creo que a estos se les puede “curar”. Sólo es cuestión de encontrarles su punto. Conocí alguien a quien sólo le gustaban las biografías, y dejó de ser lector ocasional, para convertirse en lector y punto, pero sólo de biografías. Lector selectivo, aunque no extremista.

 

Conclusión

Que cada uno lea lo que quiera, si es que quiere. Dejémonos, los escritores, de tachar al lector de lo que sea. Démosle lo mejor de nosotros al que le guste, y el tiempo que perdemos criticando eso, ganémoslo sacándole punta a la pluma…, o encalleciendo los dedos con el teclado.

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comentarios
  1. Duncan dice:

    Estoy de acuerdo en casi todo y lo mejor es la reseña al lector que dijo que el señor de los anillos es un libro infumable. Creo que he tenído un ” DEJA VU “. ” Diós me estaré volviendo tarumba”. Un saludo.

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  2. David dice:

    Jejeje, te habrá recordado a Jesús, seguro, jajaja.

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  3. Isabel dice:

    Estoy de acuerdo. La gente lee si se le permite que eliga sin imposiciones. Llevo años encargándome de la biblioteca de mi colegio y casi tengo que espantar a los alumnos: acuden diariamente y encantados estarían si les permitiéramos sacar varios libros a la vez.

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  4. elvenbyte dice:

    Isabel: Así es. Y es más, es beneficioso fomentarlo, para ellos y para la sociedad en general, pero creo que no es tan tan necesario. Van ellos solos, yo también lo he visto en mi hija (aunque igual eso es genético, jajaja).

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