Cuando sea mayor quiero ser…

Publicado: mayo 24, 2006 de elvenbyte en Según se Mire

Yo, de mayor, quiero ser un niño. Qué contradicción, si ya soy mayor, y qué mayor… En esto pensaba, a mis treinta y tres, el otro día, mientras me fumaba un cigarrillo, embriagado del humo de un por fin de dos horas y media. Y en la puerta del trabajo, contando las horas para ir a comer y así leer un poco… En fin, qué desperdicio.

Y he dicho leer, sí leer, y no escribir. ¿Por qué? Bueno, hace días que no escribo ni una línea, y antes de la última vez también hacía días. Los motivos…, bueno, cada día pienso en escribir, tengo historias en la cabeza, y empiezan a amontonárseme, pero me falta tiempo o espacio. Tiempo porque no puedo ni sentarme al ordenador, y espacio porque ya no puedo hacerlo en cualquier sitio. Me falta la tranquilidad de los bares del pueblo. Aquí en Valencia es todo un sinvivir, y en todos los sitios hay ruído.

He decidido aumentarme también en este blog, ya que en casa aún no tengo Internet, así que tengo que conectarme en la oficina. Y en la oficina no puedo conectarme a hotmail, así que mucho menos al blog que tengo allí. Es posible que a partir de ahora escriba en este todo lo que hubiera dicho en aquel, o al menos casi todo. En su día haré el apunte necesario en Factoriales y Reveses, cuando pueda al fin entrar. ¿Me estará esperando aún aquel blog?

Al menos he escrito una reseña de la última novela que leí: Moderato Cantabile, de Marguerite Durás. Si estás leyendo esto, y quieres leer la reseña, sólo tienes que hacer click aquí. Al menos no pierdo la soltura, que es lo que más me interesa.

Tengo ganas de llegar a casa y que no haya nadie, una nueva contradicción, para poder escribir al menos una o dos horas, tarea imposible. Es contradicción porque hace unos meses rezaba para tenerlas siempre conmigo, y ahora rezo por tener un ratito de ahogo. En el fondo ya lo sabía, pero las quiero demasiado.

Tarea imposible porque el único camino es levantarme pronto también los fines de semana, y eso siempre depende de lo que haya dormido por la noche. En fin, qué le vamos a hacer. Lo haré cuando pueda, y trataré de no oír ese ruído que tanto me molesta para escribir, pero del que consigo abstraerme hasta el infinito en la lectura de las letras de uno de los libros.

Estoy leyendo en casa El médico, de Noah Gordon, y llevo encima, casi al terminar, Los santos inocentes, de Miguel Delibes. Creo que será este último del que haga la siguiente reseña. Espero estar de nuevo en breve por aquí.

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