En busca de la banshee (décima y última parte)

Publicado: enero 28, 2006 de elvenbyte en El Amo del Calabozo

-Lo intentó, pero habéis ignorado su llamada, hasta que acabó desistiendo -Elma hizo una pequeña pausa-. Entonces sintió la presencia de una vieja sacerdotisa de Helm ya retirada, o sea yo, y estableció el contacto. Sucedió al llegar vosotros. Fue algo extraño, pero acepté su llamada y él me dijo que vosotros érais los que esperábamos, nuestra esperanza frente a la banshee. El resto de la historia ya lo conoces.

La anciana se quedó en silencio, esperando alguna respuesta de Gaylin, pero la elfa miraba hacia el fuego, trantando de ordenar sus pensamientos. Al cabo de unos momentos se dirigió a la mujer del alcalde.

-Está bien. Lo comprendo todo, pero hágame un favor.

-Claro -respondió Elma.

-Todo esto que me ha contado nos erá de mucha utilidad, nos abre horizontes nuevos en nuestra cruzada particular. Por favor, no les cuente nada de esto a mis amigos. Tengo que analizarlo en profundidad y contárselo cuando tenga algo consistente al respecto. ¿Me hará ese favor? -insistió la elfa con una mirada de súplica.

-De acuerdo, puesto que ha sido usted la única que decidió hablar conmigo, le guardaré el secreto -Gaylin sonrió.

Casi como si sus compañeros hubieran estado esperando que su conversación finalizara, entraron Duncan y el explorador por la puerta que daba a la escalera. Gorham aún tardaría algunas horas en estar repuesto del todo, y Astrid decidió quedarse con él.

-Ese enano es terco como una mula -decía Andros.

-Sí que lo es -le contestó el bárbaro-, y si no me equivoco, estás vivo gracias a ello, así que deberías agradecerlo en lugar de lamentarlo.

Duncan, la elfa y la mujer del alcalde, sonrieron al ver el gesto ceñudo del explorador.

Elma y Gaylin se levantaron casi al unísono, y la anciana se dirigió al explorador.

-Gracias, gracias a todos -les dijo mirando a los tres-. Estad orgullosos, pues habéis hecho una buena obra librando al mundo de esa criatura. Os prepararé el desayuno -y entró en la cocina alegre y con pasos firmes.

La elfa se plantó ante los dos humanos.

-Tenedlo todo preparado -les dijo-, nos iremos esta tarde, si Gorham está dispuesto.

-Puedes estar segura de que lo está -le contestó Andros, aludiendo de nuevo al carácter orgulloso del enano.

-Tanto mejor -digo Gaylin, y se encaminó a las escaleras sonriendo. “Tanto mejor”, pensó para sí.

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