Los sátiros

Publicado: diciembre 3, 2005 de elvenbyte en El Amo del Calabozo

Tras la aventura del río, y en vista de que estaba a punto de llegar la noche, y con ella la oscuridad y el frío, decidieron alimentar más el fuego y pasar la noche allí, cerca del río.
Duncan y Andros, como buenos bárbaro y explorador, respectivamente, salieron en busca de más leña y alguna presa que masticar caliente. Gorham hizo honor a su raza enana y piafó, frente al fuego, como un gato en remojo.
-¿Quién me manda aliarme con humanos y elfos? -dijo haciendo castañetear sus dientes, envuelto en su manta-. ¡Si muero de una pulmonía será por vuestra culpa! -Karuth emitió un leve gañido y estornudó, como confirmando sus palabras.
-¡Diablos, Gorham! -le replicó la semielfa-. No has parado de soltar maldiciones desde hace rato. ¿Es que crees que nosotras no tenemos frío?
-Déjalo -dijo Gaylin, removiendo las cenizas con una rama seca-, es su carácter gruñón.
-Maldita sea -gruñó de nuevo Gorham entre dientes al escuchar el comentario.
-No paro de pensar en lo que está ocurriendo en los Reinos -continuó la semielfa-. Nunca he entendido de magia, pero sé que si esta no funciona bien, ya es algo bastante malo.
-No lo sabes bien -le contestó la druida-. Sólo espero que Elminster nos dé las respuestas que buscamos.
En ese momento aparecieron Duncan y Andros, con más leña y cuatro conejos cada uno. Traían una cara de satisfacción, por la que pudieron adivinar los demás que habría habido cierta competición entre ellos.
-Hemos tenido suerte -dijo el explorador-. La naturaleza ha tenido a bien alimentarnos esta noche.
Duncan empezó a despellejarlos, mientras observaba de reojo la cara de tristeza que ponía Gaylin. Llevaban algún tiempo juntos ya, y el bárbaro supo bien lo que pensaba.
-Tranquila, elfa. Si no nos los acabamos hoy, será mañana. Estos gazapos no habrán muerto para pudrirse en el bosque, sino en nuestros estómagos.
-Lo sé Duncan. No te preocupes, es por mi educación -le contestó Gaylin.
Esa noche cenaron bien, y las guardias las hicieron entre Duncan, el explorador y la semielfa, dispensando al enano y a la druida, quienes agradecieron su deferencia.
Al día siguiente recorrieron una zona pequeña de ligera tundra y algún que otro árbol desperdigado. Al entrar la tarde se internaron en el bosque, siguiendo su camino hacia el este, sin hablar demasiado entre ellos. Todos tenían sus pensamientos y esperanzas puestos en el Valle de las Sombras y a quien debían encontrar allí: Elminster el Sabio.
Gaylin, con su oído de elfa, y siguiendo su instinto y su código especial con el lobo, Karuth, fue la primera en oír el sonido de caramillos dentro del bosque.
-¿No oís eso? -preguntó parándose de repente.
-¿El qué? -Andros se paró intentando escuchar en la dirección hacia la que miraba la druida.
-Se oyen como caramillos, flautas… -no pudo continuar. La invadió el delicioso sonido, como un huracán que atravesara de golpe sus oídos, y sólo quiso disfrutar de la fiesta. Al igual que los demás, al llegar de pronto los sátiros entre los árboles. Les habían cogido totalmente desprevenidos. A todos menos al enano, cuya constitución le salvó del hechizo, que de poco le sirvió.
Cantaron, bebieron y bailaron desnudos toda la noche, mientras Gorham les seguía con la única preocupación de que no abandonaran la ruta ni los llevaran demasiado lejos. Pero los sátiros son criaturas del bosque, pacíficas pero curiosas de los extranjeros en su territorio, porque en ocasiones se encuentran en guerra con otras criaturas, los sátiros no les hicieron ningún mal aquella noche. Todo lo contrario; aquella fiesta revitalizó sus mentes e infundieron esperanza en sus espíritus con aquellos cánticos libidinosos, y aquellas músicas de fiesta y jolgorio.
Al día siguiente despertaron con dolorosas resacas, pero con el alma refrescada. Recogieron sus cosas, que el enano había escondido a buen recaudo, y dieron las gracias al bosque por aquel regalo, pues los sátiros se habían marchado con la llegada del alba, marcando el paso con sus pezuñas de cabra y sus sones lisonjeros, a encantar a las nínives del bosque.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s