Las cosas empiezan aquí

Publicado: octubre 14, 2005 de elvenbyte en El Amo del Calabozo

Va a ser muy largo y muy complicado acordarse de todo lo que este grupo ha conseguido en tanto tiempo, por lo que el título es lo que es, y no Resumen de lo acontecido, como pretendía al principio. Las cosas empiezan aquí es un decir. Los personajes ya llevan niveles entre cinco y siete, y estoy a punto de concederles clases de prestigio, o al menos la posibilidad de que puedan empezar a pensárselas, si quieren.

El resumen que voy a poner a continuación es mucho más pequeño que el que en un principio quería incluir, pero por los mismos motivos que he especificado antes. No obstante, hay tanto que queda por jugar, que casi no merece la pena ni que haga este.

Adicionalmente iré incluyendo, a medida que juguemos, la crónica más aproximada de la última jornada. Espero ayuda, comentarios y todo lo que se les ocurra a los lectores de este blog. Y por supuesto los de los jugadores, que es para ellos que lo he creado. No sé si saldrá algo de aquí, pero al menos se intentará.

No siempre consigo incorporar el ambiente que busco, y no sigo ya módulos ni aventuras pre-escritas, sino que improviso, aunque no lo hago de forma pura. Lo que voy leyendo es lo que transformo mentalmente para ir incorporando en las partidas. Lo que más trabajo me cuesta es decidir in situ las habilidades y características de los PNJ, pero eso ya se irá puliendo con el tiempo. Lo importante es que disfruten los jugadores en su faceta del rol que interpretan, y por supuesto que disfrute yo en la mía, de carácter más creativo.

Sin más preámbulos, paso ya a la acción.

Llevaban algún tiempo juntos, no todos, pero habían corrido grandes aventuras compartidas en riesgo y beneficios. La druida elfa y el explorador humano se habían unido al grupo dentro del laberinto de Rappan Athuk, donde habían caído presa de los incontables peligros que allí se esconden, y habían sido encontrados posteriormente, dentro de las catacumbas, por el resto del grupo: un enano guerrero que se había hecho clérigo, después de mirar a los dioses a la cara; una guerrera semielfa, inadmitida por ninguno de los pueblos cuya sangre portaba, humana y elfa; y un bárbaro de los páramos eternos, en busca de la visión de uno de sus chamanes, hijo de la tribu del Oso.

Estando ocupados en desentrañar los misterios del antiguo complejo, algo ocurrió en el exterior. Una pugna entre dioses, algo que sin duda debe afectar en el plano mortal. Y así fue, pues el primer síntoma de tal desastre fue el mal funcionamiento de la magia de la druida. Posteriores noticias les indicaron que la primera diosa expulsada fue una diosa sin demasiada importancia, aunque se tratara de la Madre Tierra, a quien siguen los elfos Llewyrr de las Moonshaes, y por tanto nuestra druida.

Al poco de recibir tan aterradoras noticias, les es encomendada cierta misión, gracias a haber santificado un lugar maldito durante mucho tiempo, y viendo los dioses que en sus corazones no había odio, pero sí la fuerza necesaria para deshacer aquel terrible entuerto. El mensajero les explicó que las Tablas del Destino habían sido de nuevo robadas de la morada de los dioses, y de nuevo Caos, dios supremo por encima de todos, había vuelto a enviar a los dioses, en su forma avatar, para descubrir al ladrón y devolver las tablas. Pero esta vez los dioses iban a enfrentarse entre sí en cruentas batallas carnales.

Debido a esto, al igual que ocurrió en la antigüedad, la magia se vuelve inestable. Esto hace que haya que pensarse muy bien cada vez que lanzan un conjuro. El mensajero se les vuelve a aparecer diciéndoles que Elminster del Valle de las Sombras puede tener algún conocimiento sobre el paradero de las tablas, y conmina a los héroes a que lo localicen. El Valle de las Sombras está muy lejos de donde ellos se encuentran, así que recurren a uno de sus conjuros de teleportación, que les lleva hasta los Páramos Eternos, antiguo hogar del bárbaro.

Se cruzan con una de las tribus nómadas y tienen algunas diferencias con ellos, pero al final todo se arregla y pueden seguir su camino hacia el Valle de las Sombras, en busca de Elminster el Sabio.

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