
Campaña 20 Noviembre 2008
Ayer, 20 de Noviembre, fue el día mundial del niño. Muchos blogs se hicieron eco en la forma de Día Mundial Contra la Pedofilia o Pederastia, lo cual es loable por un lado y lamentable por el otro. Que sea loable está claro, pero que sea lamentable lo es porque no debería ser algo que celebrar, sino todo lo contrario.
Me resulta inconcebible que hoy en día, en pleno siglo XXI, estandarte del entendimiento, del intercambio de culturas, de las bodas gay -que me parece estupendo, ojo, y estoy muy de acuerdo con ellas-, y de los presidentes negros -un gran triunfo de la civilización-, aún se sigan cometiendo atrocidades como esta. Y no es que esté en contra del sexo -todo lo contrario-, ni del porno en sí, que también me resulta genial, pero no puedo pasar por el robo de la inocencia infantil.
Estos individuos pederastas, enfermos o no -me consta que no todos lo están-, le quitan a la infancia todo lo que significa ser siño. Y no sólo se lo quitan a ellos, sino al resto del mundo, que somos incapaces de entenderlo. A mi, que soy padre, y como seguro que opinan todos los padres y madres del mundo, no sólo nos repugna el hecho en sí, y nos causa un consecuente rechazo, sino que nos enseña la cara del miedo. Sí, miedo. Porque cada vez que lo veo en las noticias, en el periódico o la televisión, cada vez que surge el tema en una conversación, siento auténtico pánico, porque pienso en que pudiera pasarle a mi hija, y no sé cómo podría vivir con su sufrimiento. Y no sólo eso, porque además no deshumaniza, en el sentido en que nos convierte en asesinos, si no de acto, al menos de pensamiento. ¿Por qué? Muy fácil. Porque creo que mataría si alguien se lo hiciera a mi hija, por eso nos convierte en asesinos. Es duro, pero es así, y eso es lo que nos deshumaniza, precisamente.
Es curioso, y también muy lamentable, que uno de los mejores instrumentos creados por el hombre, como es Internet, facilite tanto la labor al pederasta. Me ha resultado muy decepcionante, como informático que soy, encontrar más resultados en una búsqueda de “niño+sexo” que en una de “paz+amor”. Y eso que nos acercamos a la Navidad, momento en que el mensaje “paz+amor” debería tener un significado especial. Y lo peor de todo, lo que más me decepciona de la sociedad en la que vivimos, es que no se me ocurre cómo hacer que desaparezca el concepto, de erradicarlo, sin cometer a mi vez un acto que, como poco, roce la ilegalidad.
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